Tejedores de la vida

 

Bajo el título “Tejedores de la vida” pusimos por escrito nuestra concepción respecto del tema del consumo de drogas: no trabajamos sólo tapa-libropara que el sujeto deje de consumir sino para que pueda armar o rearmar las bases de su vida como persona, su estructura, y estar en condiciones de trazarse un proyecto de vida y llevarlo a cabo. Creemos que si esto sucede, el consumo de drogas dejará de tener el significado que tenía en la vida del joven.

La droga no es en sí el problema, más bien es lo que oculta el problema. Por eso creemos que no hay que luchar contra la sustancia como contra un virus, sino que hay que tratar de rearmar las bases afectivas de la persona; bases que le darán ganas de vivir, le posibilitarán vincularse sanamente y eliminarán la necesidad de tapar angustias y vacíos con consuelos químicos. A esa base afectiva nosotros la representamos con la figura de la urdimbre de un telar.
La urdimbre está constituida por hilos que se tienden en un telar para dar inicio a un tejido; sostendrá la trama que se irá tejiendo luego.

Hemos elegido esta imagen para expresar cual es la idea que nos guía en nuestro trabajo de recuperación de personas drogodependientes.
Hay una estructura básica en cada persona, una urdimbre sobre la cual se “teje” luego la trama de la historia personal.

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Pero ¿qué es concretamente la urdimbre de una persona?

Cuando hablamos de la Urdimbre humana nos referimos primeramente a su estructura psíquica: el psicoanálisis reconoce tres: neurosis, psicosis y perversión .En segundo lugar nos referimos a las vivencias primarias que toda persona experimenta desde su nacimiento y que lo van a facultar, o no, para llevar una vida fecunda y satisfactoria.

Es importante que el profesional pueda diagnosticar la estructura psíquica de cada persona, porque cada uno actúa de acuerdo a ella, de modo que el consumo de drogas encontrará su significación precisa en relación a dichas estructuras.
En cuanto a las vivencias primarias, cada una de ellas representa un hilo de la urdimbre que va a ir sentando las bases sobre las cuales, cada sujeto, podrá realizar la “trama” de su vida.
Tejer, tramar, urdir, son los verbos que tienen que ver con la metáfora elegida para expresar estas realidades. Urdir se refiere al comienzo de una historia.

Si uno está poniendo todo lo que se merece un ser humano, podemos decir “estamos urdiendo una persona feliz”.

 

¿Y cuáles son los hilos indispensables en la urdimbre humana?

Nosotros consideramos que los hilos fundamentales de la urdimbre humana son: Límites; Tiempo; Escucha; Juego y Caricias. Estos “hilos” no hacen más que describir al Amor.

Probablemente hay otras vivencias buenas que uno puede propiciar para su hijo, sin embargo, creemos que aquí están comprendidas las que son básicas. Y una cosa más: son importantes todas, porque se complementan.

Los padres son los responsables de la urdimbre afectiva de sus hijos. (...) ser padres tejedores de la urdimbre de nuestros hijos no es un instinto, sino una decisión y un aprendizaje continuos.
Y, por último, debemos recordar que también nosotros fuimos “tejidos”. Esto implica que si el hilo de los límites, o de las caricias, por ejemplo, no fueron bien puestos en mi urdimbre, seguramente me va a costar hacerlo con mi hijo.

Fuimos tejidos y somos tejedores; sabiendo que hoy podemos trazarnos un plan para ser autores de la historia.”

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