La dimensión espiritual

 

La Urdimbre surgió de una inspiración cristiana, los que la fundamos somos todos católicos, y fue esta fe la que nos dio decisión y energías para poner en marcha este servicio a los más pobres. Sin embargo desde el inicio también decidimos que estábamos abiertos a toda expresión de fe y que nuestro servicio es a la persona humana, creyente o no.

Creemos que la dimensión espiritual no es algo que simplemente enriquece al ser humano, sino que es parte de su constitución. Conectarse con esa dimensión es condición necesaria para descubrir y vivenciar la esencia del hombre en toda su plenitud. De todos modos sostenemos que nunca es algo que se debe imponer, pero sí alentar y acompañar ese descubrimiento que cada joven puede hacer, si lo desea.

Las experiencias de dolor, impotencia, fracaso, abuso, deterioro de la propia dignidad nos abren necesariamente a la búsqueda de algo que trascienda esta realidad tan limitada e inadecuada.

De hecho hemos comprobado que esta apertura a una dimensión espiritual potencia y devuelve la vitalidad psíquica a las personas, les posibilita superar los callejones cerrados que les presentan la vida y su historia personal.

Esta dimensión espiritual no significa una religión en particular, todas las creencias que potencian el desarrollo humano son bienvenidas.

Por otra parte sabemos que la religión puede convertirse en una evasión de la realidad o potenciar una patología; riesgos reales que creemos que merecen ser afrontados, acompañados por recursos terapéuticos precisos y adecuados, a fin de poder capitalizar la gran riqueza que la apertura a la dimensión espiritual puede ofrecer a los jóvenes en este proceso.

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